La moneda en el suelo

manuelgil

Ildefonso-Manuel Gil es un hombre importante y muy valorado de la literatura aragonesa: en 1992 recibió el Premio Aragón de las letras, en 1982 le concedieron la Medalla de Oro de Zaragoza, en 1996 se le nombró Aragonés de Honor y en 2000 recibió la Medalla de Honor de la Institución «Fernando el Católico». Pero no sólo fue reconocido en Aragón, también en el extranjero, por ejemplo, en 1993 se le entregó la Medalla de Santa Isabel de Portugal de la D.P.Z. De Ildefonso-Manuel Gil destaca su poesía calificada como pura y comprometida. Sus primeros libros de poemas son Borradores (1931) y La voz cálida (1934). Continuó su obra con Poemas del dolor antiguo (1945), Homenaje a Goya (1946), El tiempo recobrado (1950), El incurable (1957), Los Poemas del tiempo y del poema (1973) y Por no decir adiós (1999). El interés por su poesía se recoge en numerosas antologías y estudios como los realizados por Rosario Hiriart o Manuel Hernández Martínez, entre otros. Algo menos estudiada ha sido su narrativa. De 1945 es la redacción de su novela La moneda en el suelo (1951) que recibió el Premio Internacional de Primera Novela en el año 1950.

La moneda en el suelo se enmarca en la época de la posguerra española, momento en el que aparecen las llamadas novelas sociales. Combinan el tremendismo, el existencialismo y el realismo. Se caracterizan por la denuncia social reflejada en el gran personaje que es la sociedad. Se hace un testimonio indirecto y metafórico de la desesperanza existencialista que nos muestra Carlos, y que también posee brochazos de lo que posteriormente se llamará tremendismo.

La figura de Carlos Serón va evolucionando a lo largo de la obra y los sucesos que se van dando influyen en su personalidad, por lo que se pude decir que es un personaje complejo. En las primeras páginas de su diario nos cuenta su juventud, decidiendo saltarse su infancia por carecer de importancia. Habiendo decidido saltarse su infancia, Carlos nos narra los primeros momentos de su juventud y de su noviazgo con Julia. En esta etapa de su vida Carlos es un hombre soñador y con grandes metas en la vida. Gracias a la ayuda de su amigo Luis Arias obtiene una beca con la que se va a Argentina durante un año. Durante este viaje Carlos y Julia se escribían cartas a diario, los días pasaban y transcurrían con normalidad. Pero un día Carlos tiene un accidente automovilístico. El accidente es el punto de inflexión de la novela, el momento más trascendente e influyente en Carlos, y por tanto, también influye en su psicología y en la forma de narrar el resto de su vida. Tras el accidente Carlos se despierta en un hospital sin recordar que ha pasado y sin entender que hace allí. Carlos estará varios días en el hospital con las manos vendadas, y aunque se lo espera, no sabe a ciencia cierta que no podrá volver a tocar nunca más el violín. Los días en el hospital se hacen más amenos gracias a Magdalena, la enfermera que le cuida y le lee libros para que no se aburra. Los días juntos hacen que Carlos se olvide del problema de sus manos vendadas e incluso de su novia Julia, aunque más tarde se entera de que Julia se va a casar con otro hombre en España. Finalmente, los médicos deciden quitarle las vendas de sus manos y contarle a Carlos lo que le había sucedido y lo que esto iba a cambiar su día a día. De un instante a otro Carlos se había quedado sin las dos cosas en torno a las cuales giraba su vida, por un lado, Julia le había abandonado sin dar explicaciones, y por el otro, había acabado su carrera como violinista.

Los días que pasa con Magdalena sus dulces y maravillosos, ella le ayuda a rehacer su vida. Gracias a ella Carlos ve la luz al final del túnel. Acaban cansándose y Carlos consigue un trabajo como crítico musical. Este proceso no ha sido nada fácil, en un principio no quería volver a escuchar música porque le producía tristeza, pero gracias a Magdalena consigue superarlo. Le gusta esa vida monótona en la que Magdalena le ha sumergido, sin embargo, el trabajo como crítico musical no le satisface por completo, obviamente hay una frustración por criticar lo que a él le gustaría haber hecho, tocar el violín. Este trabajo lo realiza son ganas, sin relacionarse con su compañero, y con un comportamiento algo reacio. Esta faceta de Carlos es diferente a la que tiene cuando esta con Magdalena, con la que es más sociable y amable. Un día Magdalena sufre un parto prematuro y en cuanto Carlos se entera acude rápidamente a casa. Al verla en la cama pálida ya  punto de morir Carlos se da cuenta de lo que esta pérdida supone para él.

Y hasta aquí puedo leer, pues no quiero destriparos el final, pues es una novela muy interesante que recomiendo que os leáis. Sin ánimo de hacer un spoiler, me gustaría hacer un giño sobre el final, a ver si os termino de convencer de su lectura. Para mí, hace honor al título adjudicado por Gil. En el último momento Carlos debe tomar una decisión importante en su vida, esta decisión puede cambiar su futuro de forma radical, al igual que cambia tu suerte cuando tiras una moneda al aire, y en el momento que toca el suelo sabes si has ganado o has perdido la partida.

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Podemos ver en estas vivencias de Carlos Serón una serie de vaivenes que acaban llevándole a la autodestrucción, cada vez que intenta tomar buenas decisiones y alejarse de la mala suerte que le persigue acaba obteniendo el resultado contrario. Comienza siendo un joven violinista prometedor y con gran futuro, y acaba siendo un hombre frustrado y fracasado que no ha conseguido alcanzar ninguna de sus metas. Como vemos, la historia de Carlos Serón guarda muchas similitudes con la historia, ya comentada, sobre Gatsby:

https://palabrasenmascaradas.wordpress.com/2015/12/25/el-gran-gatsby/

Tanto Ildefonso-Manuel Gil como Fitzgerald vivieron una época difícil de posguerra que se vio reflejada en su literatura, ya sea la Guerra Mundial o la Guerra Civil española.Los dos protagonistas de dichas novelas, Carlos Serón y Gatsby, tienen un gran sueño, grandes metas para su vida. Ambos ven sus sueños truncados en cierto momento de la novela, el caso de Carlos Serón es mucho más traumático, la deformación de sus manos rompe en mil pedazos su sueño. No solo pasa por una frustración de su sueño de ser violinista sino que tampoco acaba teniendo un buen trabajo. El caso de Gatby es igual de frustrante, su vida como magnate acaba resultando una farsa descubierta por todos y carga con las culpas de un accidente de coche del que no era culpable. Del mismo modo, ambos personajes pasan por una relación toxica que no lleva a ningún lado, Julia y Daisy son detonantes para que sus vidas vayan a peor.

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